Castillo de Burguillos del Cerro.

El castillo de Burguillos del Cerro, toma su nombre de la misma localidad que le observa desde la falda del monte que le da pie. Comenzó siendo una fortaleza árabe, época de la cual no se conservan hallazgos, pero de la que si hay evidencias como la muralla defensiva que rodea al castillo a media altura.

Durante la reconquista y tras alguna dura batalla, esta fortaleza árabe pasó a ser controlada por los templarios allá por el año 1230. Fueron ellos, los templarios, quienes construyeron el castillo sobre aquella fortaleza árabe, para posteriormente donarla a Fernando III de Castilla y León, quien la mantendría hasta la disolución de la orden del temple. Posteriormente, en el año 1320, fue donado por este rey a Alfonso Fernández Coronel (Señor de Aguilar), y más tarde, en el año 1393, pasó a manos de Diego López de Zúñiga (Señor de la casa de Béjar), quien la mantuvo hasta el final de los señoríos, cuando estos fueron abolidos por la constitución de 1812.

Casi dos siglos a permanecido abandonado o sin uso, hasta que ya entrados en el siglo XXI fue restaurado con alguna que otra polémica actuación sobre el mismo, como fue la construcción de un muro con ladrillo visto moderno. Esta restauración  realizada por las entidades competentes, fue ideada para las visitas turísticas del mismo. Actualmente, en 2018, vuelve a estar en estado de abandono, aunque ello facilita la visita libre del viajero a cualquier hora.

En su arquitectura pueden diferenciarse dos partes, la primera y rodeando al bloque principal, una barbacana o antemuralla exterior, a un nivel ligeramente más bajo que el bloque principal. Y segundo, el castillo propiamente dicho, de forma aproximada rectangular y con sendas torres en sus esquinas. Destacando la torre del homenaje o parda en su esquina noroeste, de porte rectangular, la más alta y voluminosa; la torre de la azotea, de porte cuadrado y tamaño inferior a la del homenaje, aunque también bastante imponente, situada en la esquina noreste del castillo; y dos sendas torres vigías más pequeñas, redonda en la esquina suroeste, y de media luna en la sureste. También se hayan a mitad de las caras norte y oeste dos puestos en balconadas, cuadrado el de la oeste y de medialuna al norte.

Tanto en la entrada principal al castillo como en la torre parda, encontramos una puerta gótica ligeramente apuntada, protegida por un poderoso matacán, de los que solo se conservan sus cuatro grandes ménsulas y la parte inferior del pretil. La entrada al castillo además está presidida por un escudo con una banda adragantada.

Y como no todo se puede decir con palabras, tenéis un video al final de este articulo. Pero además, no hay nada como ver uno mismo un lugar así con sus propios ojos, por eso os animo que visitéis esta localidad y los alrededores, alojandoos en alguno de sus encantadores hospedajes, como es el caso de www.laestacionrural.com. Donde además, bajo petición y a precios muy asequibles, su gerente, Antonio, una persona muy amable, paisano del municipio y buen conocedor de su entorno; os puede hacer de guía por la zona de una forma inmejorable.